por alguna extraña razón, estaba yo en costa rica
con mi madre
y estábamos como llegando a un sitio muy lindo
como un hotel boutique
nos sentamos y comenzamos a platicar
de gente en comun
y yo platicaba de gente de la maestría
alguien me sonaba conocido
me levanté y te me planté en frente
y eras tu
nos veiamos
y nos abrazabamos
y tu me cargabas
y saliamos a un patio
bellísimo
y en el patio al centro
habia un espejo de agua
precioso
una especie de pirámide precolombina
y en uno de los niveles dela piramide
había arboles
super verdes
frondosos
comom tules
arboles viejos
las raices se escurrian hacia abajo de la piramide
por fuera
viejos eran esos arboles
y frente a ellos
habia cinco quetzales
majestuosos
enormes
nos miraban
a ti y a mi
y de repente
comenzaron a emprender el vuelo
uno a uno
hasta que los cinco ya estaban volando
por un cielo azul intensisimo
no habia una sola nube
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ser-pensar
Ilusión Trascendental
Engaño necesario de la razón, que Kant llama también «apariencia trascendental» -igual como no nos es posible no ver que la luna es mayor en el horizonte-, que consiste en creer que podemos ampliar el alcance del entendimiento, en realidad limitado a la experiencia sensible, hasta el conocimiento de cosas en sí, dando a los principios (trascendentales) del conocimiento un uso trascendente. A la «Dialéctica trascendental», segunda parte de la «Lógica trascendental» de la Crítica de la razón pura, le incumbe, en calidad de «lógica de la ilusión», tratar de la ilusión trascendental de la razón, no para evitarla, sino para comprender su engaño.
Murió Baudrillard
Aligator
Creo que fue el año 1978, caminaba de la mano de mi padre, por la Alameda, frente al Cerro Santa Lucía, por donde esta ese gigante mural dedicado a Gabriela Mistral. Hacía calor, era verano, mi padre me dijo si quería entrar a esa zona del cerro; fuimos y dentro de ese lugar, había un tipo que amaestraba a cinco cocodrilos, el tipo los provocaba y jugaba con ellos.
Había mucha gente, era como un foro circular de dos pisos, donde todos los espectadores miraban como jugaba el cuidador con esos cocodrilos.
Cada vez que paso por ahí, me acuerdo de los cocodrilos, desde que los ví, de cuando en cuando sueño con ellos, y cada vez que paso por ahí una extraña sensación me recorre.


