
El senado chileno aprobó la reforma constitucional que permite la inscripción automática de los ciudadanos en los registros electorales, ya antes se había aprobado el voto voluntario. Esto quiere decir que a partir de las elecciones municipales del 2012 cualquier ciudadano chileno será potencialmente un elector.
Hoy son casi 5 millones las personas que no están inscritas en los registros electorales, en su gran mayoría jóvenes; desde las próximas elecciones cada uno de ellos podrá participar de los comicios en la medida que algún candidato los motive con sus propuestas.
Los beneficios para nuestra democracia son tremendos y evidentes. El estado de incertidumbre que trae hace que la competencia entre los distintos candidatos sea más efectiva, lo cual, entre otras cosas, posibilita que ingresen nuevos cuadros a los cargos de representación popular.
Ya no bastará, con conocer a que juntas de vecinos, en que esquinas entregar volantes o cuales clubes de fútbol visitar para ganar una elección; se tendrá que ser muy sexy y persuasivo para lograr que un ciudadano un día domingo se levante de su cama a votar por un determinado candidato.




