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El Empate

Durante gran parte de la segunda mitad del siglo XX, el mundo vivió en una Guerra Fría entre dos potencias que mantenían un peculiar equilibrio de fuerzas, y empleaban al resto del planeta – Afganistán, Angola, Nicaragua o el mismo Chile-, como campo de batalla. Bajo esa lógica, que duró casi 50 años, los daños colaterales eran precisamente eso: meramente daños colaterales. No importaba el destino de las naciones ni las vidas humanas, con tal de frenar, dependiendo de qué lado del juego estuvieras, el avance norteamericano o soviético.

¿Cuáles fueron los costos reales de dichas acciones?, ¿quién “perdió” la guerra?, ¿cuáles fueron las consecuencias globales y formales de dichas batallas? No lo sabemos. Cuando ambas potencias tuvieron acceso a armas atómicas, el poder de disuasión se transformó en la manera de hacer política, y este ajedrez, un tanto irreal, el tablero donde se mostraban los dientes.

¿Quién gana con la teoría del empate en los casos de corrupción política en Chile?, ¿cuál es la ventaja que se quiere obtener bajo la teoría del“son todos narcos”?

El empate termina siendo una fuerza disuasiva, tal como lo fueron las bombas atómicas, que hace el juego irreal y fangoso, y en donde no podemos medir claramente las consecuencias. Un juego en donde aparentemente el único que pierde es la democracia, y por consecuencia la República.

¿Podemos leer o entender las posibles consecuencias de esta teoría del empate?, ¿Quiénes ganan o pierden en este juego? Como en la Guerra Fría, en donde aparentemente nadie ganaba o perdía, aquí pierde la nación en su conjunto, pues la confianza en las instituciones se derrumba.

¿Quiénes querrán ocupar cargos públicos ahora?, ¿Qué tipo de test de la blancura tendrán que cumplir los candidatos a cargos de representación popular, si cualquier acción es “dudosa”? la respuesta es simple, pero al mismo tiempo poco auspiciosa: si convertimos la actividad política en un campo de sospechas, sólo los realmente sospechosos, aquellos que no tienen nada que perder, intentarán ocupar los cargos públicos, y desplazarán a los tipos y tipas honestos que no estarán dispuestos a entrar a ese barrial.

Tal como sucedió en las últimas elecciones, en donde un bajo porcentaje del electorado votó, una consecuencia de este empate-desprestigio es la desafección: el sentimiento de que las acciones políticas no nos afectan directamente o que no importa quien gobierne, pues “todos roban”. Y eso puede ser catastrófico para la democracia.

Si la política se sigue separando del día a día de los ciudadanos, si seguimos rompiendo el mito de la probidad de la clase política chilena y los ciudadanos solo escuchan problemas de cientos o miles de millones entre privados y políticos, estamos haciendo una invitación al populismo.

Nuestra Constitución nació en dictadura, bajo cuya lógica la desconfianza en los “señores políticos” era Política de Estado. Esa constitución y el cuadro en que nos encontramos hoy vuelve necesario renovar este “pacto social” y buscar nuevas formas de entendimiento, desde lo práctico y lo simbólico.

Porque así como es importante perseverar en las libertades personales, también es necesario entender que vivimos en sociedad y que somos responsables de nuestro devenir y de nuestro entorno. La República la formamos todos, y si esta entra en crisis, nosotros también lo hacemos.

Gobierno, Redes Sociales, el Minotauro y Nisman

Ha pasado más de una semana desde que fue encontrado muerto el fiscal de la justicia argentina, Alberto Nisman. Y en gran medida, los hitos de este caso que se han dado a conocer a través de las redes sociales han jugado un rol relevante.

La noticia la dio a conocer el periodista argentino Daniel Pachter a través de su cuenta de Twitter, mucho antes que otros medios, a través de dos tuiteos: el primero, a las 23:35 horas del 18 de enero:

Y el segundo, a las 00:08 del 19 del mismo mes:

Luego de todas las reacciones esperables en medios de comunicación y redes sociales frente a la muerte del fiscal –que al día siguiente de su muerte mostraría su investigación de 10 años sobre el atentado a la AMIA–, la Presidenta de la República Argentina, Cristina Kirchner, a las 20:34 horas del día lunes 19 de enero, a través de su cuenta de Facebook, realizó una larga “reflexión” sobre el caso, donde involucró a innumerables actores al debate, desde su experiencia personal, hasta el rol de los medios de comunicación, específicamente del Diario Clarín, incluyendo hasta portadas del medio en su posteo.

Facebook Cristina Kirchner

Lo primera que me llama la atención es que los comentarios o los “me gusta” a la publicación no fueron tan altos. Definitivamente, la conversación sobre el caso no se centró ahí y lo mismo sucedió con los tuiteos de Pachter, que tampoco tuvieron una difusión infinita. Lo segundo, es el uso que le da la Presidenta a Facebook, como un elemento de difusión e influencia política.

Podríamos hablar largamente de la pertinencia del contenido de los mensajes y el cómo emite sus juicios, la presidenta, juicios que a primera vista parecen irresponsables y subjetivos, para la primera autoridad de una nación. Un tercer punto, que ya comienza a rayar en la teoría de la conspiración, es si acaso la seguidilla de posteos de la Presidenta en redes sociales, corresponden a un “desahogo natural” o a un plan de “influencia en la opinión pública” y en los poderes del Estado más complejos.

Esta confusa trama de espías y terrorismo internacional, que más se parece al guión de House of Cards que a la realidad de un país, tiene como actor principal a las redes sociales.

Vemos la influencia, la velocidad en que se permea la opinión pública o como todos toman partido o convocan marchas desde las redes. Han puesto en la palestra a una presidenta que, insisto, aún no sabemos si ha hablado por “incontinencia verbal” o si han sido razones políticas por las que ha tratado de conducir la discusión desde su perfil en Facebook.

Después de ese primer posteo, que surgió originalmente desde Facebook, los siguientes mensajes fueron replicados o publicados al mismo tiempo desde el sitio de la Presidenta a Facebook, lo que intuye una planificación y coordinación mayor de sus palabras y juicios.

En paralelo a todo esto, aparece un tercer actor junto a Kirchner y Pachter. Se trata de la cuenta oficial del Palacio de Gobierno en Twitter, la Casa Rosada. Esta cuenta, cuyo contenido editorial, a mi juicio, dista mucho de ser una cuenta que difunde la agenda de un gobierno, sus políticas públicas y actividades, se ha convertido en otro ente opinante de un caso que debería quedarse radicado exclusivamente dentro del Poder Judicial.

Pero hay más. Lo que parece aún más grave es la publicación, desde dicha cuenta, del itinerario del viaje de Patcham, extraído desde Aerolíneas Argentinas. Las preguntas son válidas: ¿quién maneja la cuenta? ¿cuál es la intencionalidad política de publicar antecedentes personales del periodista? Y en definitiva, ¿qué busca la cuenta oficial de una casa de gobierno, al difundir el ticket aéreo de un periodista que dice escapar del país, pues es objeto de una persecución política?

La respuesta de Jorge Capitanich, Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación es, por decirlo menos, peculiar. En conferencia de prensa dijo: “Si un periodista dice que se siente amenazado, es importante publicar su paradero.

Una semana después de la muerte de Nisman, el 26 de Enero, la Presidenta Kirchner realizó una cadena nacional, en donde en más de una hora entregó más detalles, historias y opiniones sobre el hecho. ¿Qué estamos presenciando entonces? ¿El legítimo derecho de una autoridad de dirigirse a sus ciudadanos de una manera directa y sin intermediarios? ¿O más bien estamos frente a un uso poco prudente de las redes sociales como elemento de propaganda y incidencia política?

A mi juicio, es complejo que las redes sociales oficiales de un Estado se utilicen como medios de desinformación, intervención en otros poderes del Estado (como el Judicial), o lo que parece más peligroso el intento de intimidación de voces opinantes, como periodistas o medios de comunicación.

El caso de Nisman es bastante complejo e involucra demasiadas aristas, en las cuales son las redes sociales el medio desde donde se esta generando una discusión, que parece ser más veloz y con juicios más concluyentes, pero no más ciertos, sobre la evolución del caso.

Elecciones Municipales limeñas y redes sociales

El Comercio

La pregunta es siempre la misma, ¿influyen real y efectivamente internet y las redes sociales en los cambios sociales y particularmente en los procesos electorales?. En ciudades como Lima, en donde la penetración de internet alcanza el 44%, ¿Podemos considerar a la red como un elemento de decisión relevante a la hora de votar?.

Es preciso sopesar, si existe una posibilidad cierta que internet se transforme en un elemento catalizador de cambios o revoluciones políticas es lo que debemos tener en cuenta. Lo hemos visto en los últimos años, desde la revolución verde iraní, pasando por Occupy Wallstreet, las manifestaciones en el norte de África o los recientes disturbios en la ciudad Ferguson, Estados Unidos. En cada uno de estos casos, hemos visto como la red o en específico twitter, apoya o media en estos cambios.

Podemos ver en la tecnología, primero una herramienta que hace mucho más dinámica la organización de los ciudadanos, y segundo un elemento que democratiza y hace más horizontal la comunicación y que permite una relación más rápida y sin intermediarios con el poder político. La red se ha transformado más que en un elemento de movilización, en una herramienta de congregación de criterios e influencia.

Para la campaña digital del Presidente Piñera, la cual tuve el honor de dirigir; nuestro principal elemento diferenciador fue el entender que en la red la información no se puede controlar, que no es un “bien”, sino que es un espacio de colaboración distribuído. Muchos políticos aún hoy, creen que pueden esconder cosas o cambiar realidades desde los periódicos. Piñera, siempre ha apoyado el uso de nuevos medios, lo demuestra el que en 2008 haya destinado tiempo y recursos a un equipo digital.

Recuerdo una vez, en una reunión de evaluación de la campaña digital, quien era en ese momento el candidato Piñera, me preguntó porque no llegaba a todo el país con la misma velocidad su sitio web, le respondí con tecnicismos y su respuesta fue que debía hacer todo lo posible, para que en todo el territorio pudiesen acceder con la misma velocidad a los contenidos que su sitio mostraba. En ese momento, me dí cuenta, que él consideraba a la red como un elemento de comunicación política, tan importante como puede ser un “puerta a puerta” o el hacer giras por el país.

¿Qué consejos se le puede entregar a los candidatos?, creo que el principal es que asuman que con internet pueden contar con un canal de difusión política propio, en donde pueden desplegar sus ideas y no necesitan competir en el espacio con otros candidatos. Es importante profesionalizar el uso de las herramientas digitales en campañas, con estas se puede llegar de manera económica a muchos segmentos de la población.

En el panorama municipal limeño, vemos a la alcaldesa Villaran, quién inauguró su cuenta en abril de 2010 y sus casi 300 mil seguidores, sin competencia alguna y con un manejo natural de su cuenta. En el otro extremo esta Castañeda, quien no usa la red social y utiliza la cuenta de su partido, que tiene menos de 1000 seguidores.

Si seguimos los números de twitter, a lo mejor ni elección tendríamos que hacer, el triunfo de la alcaldesa sería arrollador, pero hasta ahora las encuestas dicen otra cosa.

La red sirve como un termómetro, pero claramente falta mucho para que lo que sucede ahí sea un correlato de lo que ocurre en la calle.

* Esta columna fue publicada el domingo 31 de Agosto en El Comercio de Perú. La versión publicada esta editada, este es el texto original.

Propaganda

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Hace un par de días se estrenó Propaganda (www.propagandalapelicula.com), un documental sobre la campaña presidencial del 2013.

El documental es un gran registro del devenir de las peculiares campaña del año, en donde había una candidata virtualmente ganadora, la centro-derecha con tres candidatos en un año y un variopinto set de candidatos menores, entre ellos uno con un peligroso populismo, que en total sumaban nueve. Además de ser la primera elección nacional con voto voluntarios. Por lo cual el panorama era bastante diverso y con pocas posibilidades de pronósticos serios.

Más que una crítica política, propaganda es un cuestionamiento a la manera en que los candidatos enfrentan la necesidad de mostrarse a sus audiencias, con una comunicación o más bien publicidad masiva, sucia y poco segmentada. En donde poco o nada queda de mensaje y se busca saturar a la población con imágenes y frases repetidas.

Experiencias como la campaña de Piñera el 2009, la senatorial de Francisco Chahuán, la de Giorgio Jackson el 2013 o las clásicas ya tres campañas de Obama (primarias y dos presidenciales), muestran que en distintas escalas es posible hacer un uso racional, profesional y segmentado de los recursos y mensajes.

Entendiendo que la segmentación de los discursos, pueden tornarse un factor decisivo a la hora de lograr un engagement con los eventuales electores.

El problema es, ¿Cual es el costo por contacto y la efectividad real de esta segmentación?, en el amplio sentido de la palabra, desde los recursos económicos y/o humanos, para lograr que gran volumen de ciudadanos reciban un mensaje y sean proclives a votar por determinada persona o sector.

Claramente los resultados de las elecciones, no dependen sólo de cuán profesionales o no sean las campañas, existen factores atmosféricos que influyen fuertemente en la decisión electoral de las personas. Pero sí, la campaña y la manera de enfrentar territorialmente

Propaganda, es una invitación a abrir un debate sobre cual es realmente el impacto real de las campañas masivas, que terminan siendo iguales a una campaña de un jabón, y la falta de mensajes segmentados y creíbles en las campañas que se vienen.

A ratos la gran mayoría de las campañas políticas terminan siendo como esto:

Escucha de Redes Sociales – Noviembre

En este informe, se consideran las menciones realizadas en torno a las personas y conceptos seleccionados realizadas en el mes de Noviembre de este año. En un post anterior se dan detalles de cómo funciona la herramienta de “escucha activa” que estamos utilizando.

El que falten algunos candidatos, se debe a que en su momento se seleccionaron, además de los mencionados, aquellos que tenían relevancia en sus estructuras partidarias.

Resetear la Renovación: Empatía y Conexión

¿Qué esta pasando?

Más allá de los lugares comunes, análisis electorales, búsqueda de “culpables” y explicaciones varias, creo que es relevante tratar de pensar este proceso y ciclo político desde una perspectiva más profunda, entender el porqué la confianza que la gente depositó en nosotros los años 2008 y el 2009 dándonos amplias mayorías electorales, desde la promesa de ser una mejor opción de gobierno, se transformó en una derrota electoral contundente en menos de cuatro años.

No me cabe ninguna duda que en todos los niveles hemos cumplido en gran parte con esa promesa: ser eficientes en la gestión del país, las cifras y hechos lo demuestran, y ya a estas alturas esta un poco demás repetir los indicadores que lo demuestran.

Pero, en algo hemos fracasado, no hemos logrado mostrarnos empáticos y conectados con los ciudadanos. Puede ser que continuemos entendiendo el liderazgo como en los ochenta-noventa, puede que entendamos la política todavía como una actividad de “cuatro paredes”, a partir de estructuras piramidales y basados en la intermediación lejana entre la autoridad y los ciudadanos.

Es primordial, y ya es una necesidad, que busquemos sintonizar con los ciudadanos, que logremos transmitir nuestros valores y las razones por las cuales llevamos a cabo nuestra actividad política. La aproximación hacia los problemas y la relación con la gente debe ser distinta.

La manera clásica en que se entiende el ejercicio político, paulatinamente esta en crisis, ¿Que pasa con nuestras democracias liberales?. No es por buscar justificaciones, pero hoy alrededor del mundo, todo aquel que ejerce el poder esta en conflicto con los ciudadanos y el modelo de representación está en franca crisis.

¿Pero qué hacemos?, ¿cómo enfrentamos esta realidad como partido político? Es fundamental replantearnos la manera en que nos relacionamos con la gente, no se puede continuar como político hablando desde el podio, es necesario integrar en los procesos de decisión a los ciudadanos. ¿Está preparada nuestra legislación y nuestro Partido para enfrentar estos cambios?

En este cuadro, César Calderon, describe la necesidad y una posible dirección del giro:

(Reprogramar el PSOE, para hackear el Gobierno)

A veces más que una cifra o una muestra de autoridad, se necesita un abrazo, un gesto o un minuto de tiempo. Eso es lo que tenemos que hacer. Es aproximarse a la gente desde los problemas concretos, entender que las necesidades de los ciudadanos son cada vez más complejas y que el liderazgo se ha distribuido y no puede ser “contenido” entre unos pocos.

Es continuar haciendo nuestro trabajo, en todos los niveles, ejecutivo, parlamentario y municipal o en los barrios; pero reparando un tanto en eso: en escuchar, en empatizar. Contamos con líderes que saben hacerlo y podemos ver como ellos mantienen altas mayorías electorales, sólo tenemos que poner más ojo y renovar nuestras prácticas.

Junto con eso, también es relevante actualizar los mecanismos en que decidimos a nuestros candidatos, ¿Se puede continuar decidiendo quienes son los candidatos del Partido en un “comité electoral”?, no será necesario abrirse a espacios más complejos de decisión en donde no sean sólo las cúpulas, quienes toman la decisión de quienes representarán nuestras ideas.

¿Hacia dónde vamos?

Creo que es vital diferenciarnos de los “Labbé”, tenemos que mostrar una cara más amable, alejarnos del lenguaje de la dictadura y dejar de pensar la política como en los años setenta, hablando de “derechas e izquierdas”.

El clásico esquema de “opositores” esta caduco, estamos en un espacio de “colaboración”, en donde es vital, y más allá del discurso, concentrarse en lo que nos convoca más que en lo que nos diferencia. ¿Tenemos que seguir peleando, solamente por diferencias históricas de nuestras casas políticas?

El mundo es cada vez más complejo, y la asociatividad se manifiesta de esa manera, muy alejado de los códigos del plebiscito del 88. Hoy tenemos un Partido en el cual en su declaración de principios seguimos hablando del “pronunciamiento militar del año 73” y en donde no reconocemos nuevas formas de entender la familia.

Entonces, ¿cómo nos planteamos como una fuerza legítima en esta sociedad que cambia a diario y a una velocidad que a veces no nos da un segundo para interpretarla? La sociedad es cada día más dinámica y un Partido político debe poder satisfacer las necesidades de estas y ser claro en poder responder a los cambios asincrónicos que sufre.

Tenemos un gran problema hoy, la gran abstención, es imperativo avanzar en buscar nuevas formas de relacionarnos con los ciudadanos, con rostros más amables y cercanos, es una responsabilidad gigante para con nuestros electores y con Chile.

¿Cómo podemos aspirar a legitimar nuestras formas de gobierno si cada día vota menos población? No es un problema del voto voluntario, es un problema de la oferta que como partidos le entregamos a la gente.

¿Qué podemos hacer?

El golpe de la derrota municipal fue fuerte y varias cosas podemos aprender de estas elecciones, como por ejemplo el que las primarias son el mecanismo preciso para determinar el candidato de un sector o partido. No podemos seguir perdiendo escaños, por culpa de candidatos “descolgados” o “por fuera”.

La lógica de la eterna reelección debe cambiar, ¿porque no nos atrevemos a cuestionar a un alcalde o parlamentario que lleva más de tres períodos en su mandato?. El clásico discurso político del “cambio” está tomando cada vez más fuerza, y la gente saldrá a votar por quienes entreguen esa oferta.

Más de alguna vez he escuchado a muchas autoridades decir “tener X o Z votos”, como si los electores fuesen un bien transable, creo que después de esta elección, esta idea quedó completamente caduca, lo cual abre espacio para nuevos liderazgos, que puedan seducir mejor a la gente.

¿Cómo re-pensamos los paradigmas de la representación política hoy?, ¿Cómo podemos continuar siendo una opción política válida si no somos capaces de traspasar ideas, épica y liderazgo?

Creo que no es momento de culpar a nadie, todos nos equivocamos; ahora tenemos una gran oportunidad, la de poder re-encontrarnos con la gente, de renovar el “pacto”, de volver a ser el Partido más votado y ser una opción real de contar nuevamente con un militante de nuestro Partido como Presidente de Chile.

Tenemos una gran responsabilidad, primero la de acompañar al Presidente en lo que queda del gobierno y de ser capaces de traspasar y traducir sus ideas a los ciudadanos, segundo de construir liderazgos que sean capaces de sintonizar con la población, y tercero, creo, el abrirnos a establecer pactos más amplios con otros sectores políticos. Ya no fundamentados en la calculadora, sino fundamentados en la convicción que son las ideas y propuestas.

¿Qué representamos?

Tenemos que pensar qué valores queremos representar, cual es el espacio político que buscamos ocupar, ¿Somos el mismo Partido que se fundó en 1998?, ¿sigue vigente nuestra declaración de principios?, en estos 25 años han pasado muchas cosas en nuestro país y es preciso y urgente el poder renovarnos o evolucionar, sin perder nuestra identidad, pero buscando un equilibrio mayor con lo que demanda la calle.

El país tiene nuevas preguntas y las respuestas que un partido daba hace 25 años, están un tanto anacrónicas para hoy.

Este no es el fin, pero si es un gran llamado de alerta y creo que es el momento de la renovación y el reseteo de Renovación Nacional.

Campaña presidencial de Estados Unidos (1)

En un principio, a simple vista, parecía que la campaña nortamericana, este año en la red no presentaría mucha novedad. Pero en las últimas semanas y a medida que se acercan las elecciones los candidatos, y en especial Obama, están utilizando fuertemente el poder que entrega la red a la hora de difundir/viralizar mensajes.

Hoy el candidato republicano, Mitt Rommey, anunció la designación de su candidato a vicepresidente, el senador Paul Ryan, en solo media hora el equipo de campaña de Obama, ya había enviado un mailing a su base de datos explicando porque no era “buena” para el país la dupla Rommey-Ryan.

Paul Ryan tiene un antecedente interesante, fue el portavoz en el senado de los republicanos en la discusión de presupuesto, lanzando un gran video en youtube, el cual ha hecho escuela a la hora de explicar y difundir una posición política respecto a una política publica:

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=IUCxDufMrGY[/youtube]

El proyecto de presupuesto republicano, tuvo un nombre (una marca), con la cual podían competir fuertemente y con un relato contra el discurso oficialista. (otras versiones del video)

Nosotros, el año pasado, desde la Presidencia y el Ministerio de Hacienda hicimos un humilde esfuerzo en ese sentido, tratando de explicar la propuesta de presupuesto para la nación en un video.

¿Pero que ha pasado después? El Presidente Obama, desde su cuenta de twitter ha lanzado una serie de infografías y un micro-sitio, en donde en lenguaje muy sencillo se relatan los que a su juicio es lo negativo que resultaría que los republicanos recuperaran el país en el país del norte.

Como vemos, en la medida que avanza el tiempo y que la elección se torna inminente, la red es usada en todo su poder – simbólico y funcional -, a la hora de intentar persuadir el voto de los ciudadanos.