Propaganda

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Hace un par de días se estrenó Propaganda (www.propagandalapelicula.com), un documental sobre la campaña presidencial del 2013.

El documental es un gran registro del devenir de las peculiares campaña del año, en donde había una candidata virtualmente ganadora, la centro-derecha con tres candidatos en un año y un variopinto set de candidatos menores, entre ellos uno con un peligroso populismo, que en total sumaban nueve. Además de ser la primera elección nacional con voto voluntarios. Por lo cual el panorama era bastante diverso y con pocas posibilidades de pronósticos serios.

Más que una crítica política, propaganda es un cuestionamiento a la manera en que los candidatos enfrentan la necesidad de mostrarse a sus audiencias, con una comunicación o más bien publicidad masiva, sucia y poco segmentada. En donde poco o nada queda de mensaje y se busca saturar a la población con imágenes y frases repetidas.

Experiencias como la campaña de Piñera el 2009, la senatorial de Francisco Chahuán, la de Giorgio Jackson el 2013 o las clásicas ya tres campañas de Obama (primarias y dos presidenciales), muestran que en distintas escalas es posible hacer un uso racional, profesional y segmentado de los recursos y mensajes.

Entendiendo que la segmentación de los discursos, pueden tornarse un factor decisivo a la hora de lograr un engagement con los eventuales electores.

El problema es, ¿Cual es el costo por contacto y la efectividad real de esta segmentación?, en el amplio sentido de la palabra, desde los recursos económicos y/o humanos, para lograr que gran volumen de ciudadanos reciban un mensaje y sean proclives a votar por determinada persona o sector.

Claramente los resultados de las elecciones, no dependen sólo de cuán profesionales o no sean las campañas, existen factores atmosféricos que influyen fuertemente en la decisión electoral de las personas. Pero sí, la campaña y la manera de enfrentar territorialmente

Propaganda, es una invitación a abrir un debate sobre cual es realmente el impacto real de las campañas masivas, que terminan siendo iguales a una campaña de un jabón, y la falta de mensajes segmentados y creíbles en las campañas que se vienen.

A ratos la gran mayoría de las campañas políticas terminan siendo como esto: