Resetear la Renovación: Empatía y Conexión

¿Qué esta pasando?

Más allá de los lugares comunes, análisis electorales, búsqueda de “culpables” y explicaciones varias, creo que es relevante tratar de pensar este proceso y ciclo político desde una perspectiva más profunda, entender el porqué la confianza que la gente depositó en nosotros los años 2008 y el 2009 dándonos amplias mayorías electorales, desde la promesa de ser una mejor opción de gobierno, se transformó en una derrota electoral contundente en menos de cuatro años.

No me cabe ninguna duda que en todos los niveles hemos cumplido en gran parte con esa promesa: ser eficientes en la gestión del país, las cifras y hechos lo demuestran, y ya a estas alturas esta un poco demás repetir los indicadores que lo demuestran.

Pero, en algo hemos fracasado, no hemos logrado mostrarnos empáticos y conectados con los ciudadanos. Puede ser que continuemos entendiendo el liderazgo como en los ochenta-noventa, puede que entendamos la política todavía como una actividad de “cuatro paredes”, a partir de estructuras piramidales y basados en la intermediación lejana entre la autoridad y los ciudadanos.

Es primordial, y ya es una necesidad, que busquemos sintonizar con los ciudadanos, que logremos transmitir nuestros valores y las razones por las cuales llevamos a cabo nuestra actividad política. La aproximación hacia los problemas y la relación con la gente debe ser distinta.

La manera clásica en que se entiende el ejercicio político, paulatinamente esta en crisis, ¿Que pasa con nuestras democracias liberales?. No es por buscar justificaciones, pero hoy alrededor del mundo, todo aquel que ejerce el poder esta en conflicto con los ciudadanos y el modelo de representación está en franca crisis.

¿Pero qué hacemos?, ¿cómo enfrentamos esta realidad como partido político? Es fundamental replantearnos la manera en que nos relacionamos con la gente, no se puede continuar como político hablando desde el podio, es necesario integrar en los procesos de decisión a los ciudadanos. ¿Está preparada nuestra legislación y nuestro Partido para enfrentar estos cambios?

En este cuadro, César Calderon, describe la necesidad y una posible dirección del giro:

(Reprogramar el PSOE, para hackear el Gobierno)

A veces más que una cifra o una muestra de autoridad, se necesita un abrazo, un gesto o un minuto de tiempo. Eso es lo que tenemos que hacer. Es aproximarse a la gente desde los problemas concretos, entender que las necesidades de los ciudadanos son cada vez más complejas y que el liderazgo se ha distribuido y no puede ser “contenido” entre unos pocos.

Es continuar haciendo nuestro trabajo, en todos los niveles, ejecutivo, parlamentario y municipal o en los barrios; pero reparando un tanto en eso: en escuchar, en empatizar. Contamos con líderes que saben hacerlo y podemos ver como ellos mantienen altas mayorías electorales, sólo tenemos que poner más ojo y renovar nuestras prácticas.

Junto con eso, también es relevante actualizar los mecanismos en que decidimos a nuestros candidatos, ¿Se puede continuar decidiendo quienes son los candidatos del Partido en un “comité electoral”?, no será necesario abrirse a espacios más complejos de decisión en donde no sean sólo las cúpulas, quienes toman la decisión de quienes representarán nuestras ideas.

¿Hacia dónde vamos?

Creo que es vital diferenciarnos de los “Labbé”, tenemos que mostrar una cara más amable, alejarnos del lenguaje de la dictadura y dejar de pensar la política como en los años setenta, hablando de “derechas e izquierdas”.

El clásico esquema de “opositores” esta caduco, estamos en un espacio de “colaboración”, en donde es vital, y más allá del discurso, concentrarse en lo que nos convoca más que en lo que nos diferencia. ¿Tenemos que seguir peleando, solamente por diferencias históricas de nuestras casas políticas?

El mundo es cada vez más complejo, y la asociatividad se manifiesta de esa manera, muy alejado de los códigos del plebiscito del 88. Hoy tenemos un Partido en el cual en su declaración de principios seguimos hablando del “pronunciamiento militar del año 73” y en donde no reconocemos nuevas formas de entender la familia.

Entonces, ¿cómo nos planteamos como una fuerza legítima en esta sociedad que cambia a diario y a una velocidad que a veces no nos da un segundo para interpretarla? La sociedad es cada día más dinámica y un Partido político debe poder satisfacer las necesidades de estas y ser claro en poder responder a los cambios asincrónicos que sufre.

Tenemos un gran problema hoy, la gran abstención, es imperativo avanzar en buscar nuevas formas de relacionarnos con los ciudadanos, con rostros más amables y cercanos, es una responsabilidad gigante para con nuestros electores y con Chile.

¿Cómo podemos aspirar a legitimar nuestras formas de gobierno si cada día vota menos población? No es un problema del voto voluntario, es un problema de la oferta que como partidos le entregamos a la gente.

¿Qué podemos hacer?

El golpe de la derrota municipal fue fuerte y varias cosas podemos aprender de estas elecciones, como por ejemplo el que las primarias son el mecanismo preciso para determinar el candidato de un sector o partido. No podemos seguir perdiendo escaños, por culpa de candidatos “descolgados” o “por fuera”.

La lógica de la eterna reelección debe cambiar, ¿porque no nos atrevemos a cuestionar a un alcalde o parlamentario que lleva más de tres períodos en su mandato?. El clásico discurso político del “cambio” está tomando cada vez más fuerza, y la gente saldrá a votar por quienes entreguen esa oferta.

Más de alguna vez he escuchado a muchas autoridades decir “tener X o Z votos”, como si los electores fuesen un bien transable, creo que después de esta elección, esta idea quedó completamente caduca, lo cual abre espacio para nuevos liderazgos, que puedan seducir mejor a la gente.

¿Cómo re-pensamos los paradigmas de la representación política hoy?, ¿Cómo podemos continuar siendo una opción política válida si no somos capaces de traspasar ideas, épica y liderazgo?

Creo que no es momento de culpar a nadie, todos nos equivocamos; ahora tenemos una gran oportunidad, la de poder re-encontrarnos con la gente, de renovar el “pacto”, de volver a ser el Partido más votado y ser una opción real de contar nuevamente con un militante de nuestro Partido como Presidente de Chile.

Tenemos una gran responsabilidad, primero la de acompañar al Presidente en lo que queda del gobierno y de ser capaces de traspasar y traducir sus ideas a los ciudadanos, segundo de construir liderazgos que sean capaces de sintonizar con la población, y tercero, creo, el abrirnos a establecer pactos más amplios con otros sectores políticos. Ya no fundamentados en la calculadora, sino fundamentados en la convicción que son las ideas y propuestas.

¿Qué representamos?

Tenemos que pensar qué valores queremos representar, cual es el espacio político que buscamos ocupar, ¿Somos el mismo Partido que se fundó en 1998?, ¿sigue vigente nuestra declaración de principios?, en estos 25 años han pasado muchas cosas en nuestro país y es preciso y urgente el poder renovarnos o evolucionar, sin perder nuestra identidad, pero buscando un equilibrio mayor con lo que demanda la calle.

El país tiene nuevas preguntas y las respuestas que un partido daba hace 25 años, están un tanto anacrónicas para hoy.

Este no es el fin, pero si es un gran llamado de alerta y creo que es el momento de la renovación y el reseteo de Renovación Nacional.

Un pensamiento en “Resetear la Renovación: Empatía y Conexión

  1. german venegas

    No soy de tu sector, pero valorizo tu opinión y creo que es una de las opiniones sensatas y con sentido que he leído

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