Inscripción automática, elecciones e Internet


El senado chileno aprobó la reforma constitucional que permite la inscripción automática de los ciudadanos en los registros electorales, ya antes se había aprobado el voto voluntario. Esto quiere decir que a partir de las elecciones municipales del 2012 cualquier ciudadano chileno será potencialmente un elector.

Hoy son casi 5 millones las personas que no están inscritas en los registros electorales, en su gran mayoría jóvenes; desde las próximas elecciones cada uno de ellos podrá participar de los comicios en la medida que algún candidato los motive con sus propuestas.

Los beneficios para nuestra democracia son tremendos y evidentes. El estado de incertidumbre que trae hace que la competencia entre los distintos candidatos sea más efectiva, lo cual, entre otras cosas, posibilita que ingresen nuevos cuadros a los cargos de representación popular.

Ya no bastará, con conocer a que juntas de vecinos, en que esquinas entregar volantes o cuales clubes de fútbol visitar para ganar una elección; se tendrá que ser muy sexy y persuasivo para lograr que un ciudadano un día domingo se levante de su cama a votar por un determinado candidato.

Campañas

Desde la perspectiva de las campañas, esto abre un espacio muy interesante. Se abre una oportunidad de establecer campañas de “nicho”, que eventualmente podrían inclinar la balanza hacia uno u otro candidato, no solo las grandes audiencias decidirán el resultado de una elección, sino que eventualmente será en lo marginal, en pequeños nichos, el espacio donde se podrán pelear pequeños volúmenes de votos, que permitan establecer una diferencia.

Nadie dice que esto será un giro en 180º grados en la manera que decidimos por quién votar en las elecciones, la política tiene mucho de tacto, de reconocerse y de trabajo en terreno. Pero con el avance de la penetración de internet en Chile y el que cada día los chilenos utilizamos los medios digitales para tomar nuestras decisiones, la red se torna en un espacio político interesante.

Sin duda, será importante que los candidatos cuenten con sitios webs y que en muchos casos se preocupen efectivamente de cultivar sus “identidades digitales”; junto con esto se abrirán espacios para el long tail (cola larga), es decir los candidatos podrán o deberán explorar espacios distintos de electores y dialogar con grupos de interés diversos a un muy bajo costo de transacción.

Así cosas que parecen impensables y con poco retorno electoral, como la inversión en medios digitales, el desarrollo de aplicaciones móviles, la gestión de bases de datos, herramientas de geolocalización, etc., serán algo no menor a la hora de diseñar una estrategia de campaña.

Es la segmentación de los mensajes, la manera en que los candidatos los difundan y cómo éstos mensajes son recibidos por los electores; lo que podrá marcar una diferencia entre uno y otro. Ya no centrados en diferenciar ideológicas, sino en temas que afecten directamente a la calidad de vida de las personas.

Las candidaturas tradicionales apuntan a un electorado que conocen, con el cual sin mayores cambios se han venido relacionando desde la vuelta a la democracia. Con el potencial voto de todos los ciudadanos, el electorado se torna volátil y el resultado tiene se hace más incierto que en un esquema controlado.

Si pensamos desde la teoría del long tail, un candidato podría afincarse en uno o más segmentos de votantes o una de muchas minorías y diseñar mensajes específicos para distintos tipos o grupos de población. Esto podría generar una mejor relación – engagement – entre el político y los ciudadanos y obligaría a las autoridades a diseñar propuestas que puedan seducir a estos segmentos. Por el lado del ciudadano, esto podría traducirse en una mayor y activa accountability de las actividades de los políticos y la posibilidad de que en el tiempo aparezcan nuevos liderazgosque se hagan parte del sistema político.

En suma, esto no significa, lamentablemente, que dejaremos de ver las ciudades llenas de gigantografías y palomas para las elecciones; pero claramente dará espacio para que internet y las redes sociales sean medios efectivos a la hora de hacer campaña y relacionarse con las autoridades en ejercicio.