Gracias Monckeberg

El año 2005 conocí a Cristian Monckeberg. Yo llegaba a trabajar como funcionario político a RN y él era el Secretario General. No sabía mucho de la historia del jefe: No conocía de su historia en la Juventud, ni como concejal, ni todo el trabajo que había hecho en el Partido, tanto, en las bases como en la directiva. Ahora 13 años después, puedo ver en perspectiva, el trabajo y proyecto político de nuestro timonel.

Ese año de campaña nos tocó trabajar de distintas formas. Viajamos por Chile en giras políticas, mientras organizábamos, desde aquel tercer piso de Antonio Varas, el Consejo General de Renovación Nacional de ese año. Fue en esa instancia en donde proclamamos como candidato a la presidencia al dos veces Presidente de Chile Sebastián Piñera quien competiría con Joaquín Lavín, el candidato de la UDI, hecho que hay que cabe destacar como relevante dentro de la historia de nuestro partido y a mi juicio, cambió los ejes de poder en el sector.

Historias hay miles. Recuerdo una vez, al llegar a Santiago de regreso de una gira por el norte del país, nos subimos al auto de Cristián para regresar a nuestras casas. El auto tenía placa parlamentaria, que en aquellos tiempos tenía algunos beneficios en el estacionamiento del aeropuerto. El diputado la tomó y la guardó en la guantera. Al preguntarle por qué razón lo hacía me contestó: “no es necesaria una placa para ejercer el poder”.

Me acuerdo también del esfuerzo del año 2005 de cambiar la declaración de principios de RN en ese mismo año. En esos días me acerqué a mostrarle el proyecto que habíamos realizado a Cristian. Después de leerlo, me habló de la historia de nuestro partido, del rol y del espacio, que con vaivenes, ha ocupado RN -con sus distintos nombres- en la historia política de nuestro país y cómo esta nueva declaración no cabía en el contexto actual en el que se encontraba el partido. Cosa que sí se hizo en su mandato, 10 años después, con un proceso adecuado a los tiempos y consensuado con todo el partido.

Después del movido año 2005, por distintas circunstancias, nos perdimos un poco la pista. Pero en 2016 volvimos a trabajar juntos para las elecciones municipales de ese año y luego, para las parlamentarias del 2017. Ahí me encontré con un Cristián quien era Presidente del partido, interesado por hacerlo crecer y potenciarlo. Conocí su liderazgo, su estilo de trabajo, descomplicado pero a la vez riguroso; pude reconocer el marcado contacto con las bases del partido, demostrado en los viajes que hizo a cada una de las regiones del país para la campaña. . Y todo esto, sin faltar el humor, la horizontalidad y su entendimiento de la dinámica del poder, con todos los recovecos que ésta implica.

También hay que destacar la confianza con la que trabajamos junto a Cristián. Durante el el 2016 fui parte de un equipo en donde solo tenía jefes políticos, no existiendo intermediación ni cortes internas. A todas luces se podía ver que el Timonel confiaba en lo que hacía su equipo.

También me queda claro el valor a la confianza en el trabajo del otro, por parte de Cristián, específicamente en lo que tiene que ver con mi oficio. Tomó apuestas innovadoras en el ámbito del marketing digital, aprobó presupuestos impensados en campañas anteriores, se realizaron capacitaciones con los candidatos y sus equipos en el uso de las redes sociales para realizar campaña, apostando siempre por la innovación dentro de la política. Recuerdo un día, en medio de discusiones de presupuesto en la campaña municipal, que me dijo: “tenemos tan pocos recursos que si no innovamos, morimos”.

Después de las elecciones parlamentarias de 2017, fui a España a una reunión con colegas del marketing político. Al exponer el trabajo hecho en las campañas del partido, todos quedaron impresionados: no podían creer las apuestas en equipos, presupuestos y tecnología, que había tomado RN en sus dos últimos años de campaña.

Y ganamos. Ganamos dos años de elecciones duras, en donde el liderazgo de Cristián, en conjunto con el de Mario Desbordes, hicieron de RN el partido político más grande de Chile, logrando el ciclo electoral más exitoso en la historia de él.

Ganamos, y me siento orgulloso de ser parte de esa historia. De haber trabajado junto a una directiva que, liderada por Cristián, hizo de nuestro partido un referente en la política del país. También me siento orgulloso de haber conocido y haber trabajado con Cristián, a quien le queda un largo trecho de desarrollo como político y que, estoy seguro, será un gran Ministro.

Así que solo queda decir #GraciasMonckeberg

Cambio de Mando Digital

Apenas resultara electo el Presidente Piñera, los actuales asesores de las redes sociales del Ministerio de Energía, declararon que no trabajarán para la administración entrante. Nada menos republicano en dichas declaraciones, pues pese a que se encuentran en su legítimo derecho de elegir  con quien trabajar o no, el valor de los contenidos creados por una repartición del Estado no pertenecen a una administración u otra, sino que  a todos los chilenos.

Cada día Internet se torna más relevante en distintos aspectos de la vida , ya sea en cuanto a la manera en como nos organizamos, nos comunicamos y tomamos decisiones e incluso en los procesos políticos. Hasta hace unos años la red y sus distintos canales (web, redes sociales, mensajería instantánea, etc.), podían ser un complemento a la comunicación tradicional o, incluso, una herramienta utilizada para mostrar una imagen de modernidad.

La relevancia y uso de Internet permite que hoy la intermediación, entre políticos, empresarios, ciudadanos y diversos agentes sociales requiera, cada vez, de menos pasos, permitiendo que la inmediatez -con los costos y beneficios que esto conlleva-, sea algo real.

Así, hace cuatro años, en el cambio de gobierno entre los Presidentes Piñera y Bachelet, se produjo el primer cambio de mando de redes y canales digitales en Chile. En los años anteriores al 2010, la penetración de los medios digitales no era tan amplia y el primer gobierno de la Presidenta Bachelet no se le dio la importancia necesaria como para relevar su uso en las comunicaciones del gobierno con la ciudadanía, por lo cual no fue necesario hacer dicho traspaso. Hoy existen canales digitales gubernamentales consolidados en el tiempo y la administración actual ha realizado esfuerzos en generar estas redes, aún cuando sus esfuerzos han sido tardíos y sin mucha estrategia.

A pocos días de asumir un nuevo  gobierno, es necesario repetir y ahondar en un traspaso digital ordenado de las distintas reparticiones del aparato estatal a las nuevas autoridades, considerando los sitios web y los canales oficiales en las distintas redes sociales (como Facebook, Twitter, Youtube, Instagram, etc.) que han sido utilizadas estos cuatro años. Esto nos lleva a plantear distintas interrogantes como podría ser, en quién recae la propiedad de los  canales digitales de un gobierno. Hoy no existe una normativa clara para estos procesos, en donde podríamos distinguir entre las cuentas personales de una autoridad y las institucionales.

Twitter y Facebook, certifican la propiedad de las cuentas, lo que da cuenta del reconocimiento como pertenecientes a una institución, y no a las personas que las administran. El valor como canales de información y difusión de información del Estado, hacen que dichos canales en lo práctico y simbólico sean de propiedad de las instituciones que representan.

En el año 2013, el proceso de traspaso digital fue liderado desde la Presidencia, por Renato Bustamante y su equipo, quienes desarrollaron un instructivo que señalaba, entre otras cosas, los elementos clave de la entrega de las redes sociales y sitios gubernamentales a la nueva administración. Esto permitió que no existieran problemas y que dichos traspasos se realizaran de una manera ordenada, dando  continuidad a la gestión de las redes sociales del gobierno.

Es de esperar que la coordinación del próximo traspaso que se llevará a cabo en los próximos días, se realice de la mejor manera posible. Cada día existe una mayor conciencia sobre el uso de las redes digitales, las cuales ya se consideran como canales de comunicación reales y legítimos entre el gobierno y la ciudadanía. No se puede perder continuidad en el uso y gestión de las redes y plataformas digitales. Son relevantes para todos, desde hacer más cercana y eficiente la comunicación entre el Estado y las personas -como lo hace Joaquín Lavín-, hasta organizarse en situaciones de catástrofe, como es el rol que cumple la cuenta de Twitter de la ONEMI.

El Empate

Durante gran parte de la segunda mitad del siglo XX, el mundo vivió en una Guerra Fría entre dos potencias que mantenían un peculiar equilibrio de fuerzas, y empleaban al resto del planeta – Afganistán, Angola, Nicaragua o el mismo Chile-, como campo de batalla. Bajo esa lógica, que duró casi 50 años, los daños colaterales eran precisamente eso: meramente daños colaterales. No importaba el destino de las naciones ni las vidas humanas, con tal de frenar, dependiendo de qué lado del juego estuvieras, el avance norteamericano o soviético.

¿Cuáles fueron los costos reales de dichas acciones?, ¿quién “perdió” la guerra?, ¿cuáles fueron las consecuencias globales y formales de dichas batallas? No lo sabemos. Cuando ambas potencias tuvieron acceso a armas atómicas, el poder de disuasión se transformó en la manera de hacer política, y este ajedrez, un tanto irreal, el tablero donde se mostraban los dientes.

¿Quién gana con la teoría del empate en los casos de corrupción política en Chile?, ¿cuál es la ventaja que se quiere obtener bajo la teoría del“son todos narcos”?

El empate termina siendo una fuerza disuasiva, tal como lo fueron las bombas atómicas, que hace el juego irreal y fangoso, y en donde no podemos medir claramente las consecuencias. Un juego en donde aparentemente el único que pierde es la democracia, y por consecuencia la República.

¿Podemos leer o entender las posibles consecuencias de esta teoría del empate?, ¿Quiénes ganan o pierden en este juego? Como en la Guerra Fría, en donde aparentemente nadie ganaba o perdía, aquí pierde la nación en su conjunto, pues la confianza en las instituciones se derrumba.

¿Quiénes querrán ocupar cargos públicos ahora?, ¿Qué tipo de test de la blancura tendrán que cumplir los candidatos a cargos de representación popular, si cualquier acción es “dudosa”? la respuesta es simple, pero al mismo tiempo poco auspiciosa: si convertimos la actividad política en un campo de sospechas, sólo los realmente sospechosos, aquellos que no tienen nada que perder, intentarán ocupar los cargos públicos, y desplazarán a los tipos y tipas honestos que no estarán dispuestos a entrar a ese barrial.

Tal como sucedió en las últimas elecciones, en donde un bajo porcentaje del electorado votó, una consecuencia de este empate-desprestigio es la desafección: el sentimiento de que las acciones políticas no nos afectan directamente o que no importa quien gobierne, pues “todos roban”. Y eso puede ser catastrófico para la democracia.

Si la política se sigue separando del día a día de los ciudadanos, si seguimos rompiendo el mito de la probidad de la clase política chilena y los ciudadanos solo escuchan problemas de cientos o miles de millones entre privados y políticos, estamos haciendo una invitación al populismo.

Nuestra Constitución nació en dictadura, bajo cuya lógica la desconfianza en los “señores políticos” era Política de Estado. Esa constitución y el cuadro en que nos encontramos hoy vuelve necesario renovar este “pacto social” y buscar nuevas formas de entendimiento, desde lo práctico y lo simbólico.

Porque así como es importante perseverar en las libertades personales, también es necesario entender que vivimos en sociedad y que somos responsables de nuestro devenir y de nuestro entorno. La República la formamos todos, y si esta entra en crisis, nosotros también lo hacemos.

Gobierno, Redes Sociales, el Minotauro y Nisman

Ha pasado más de una semana desde que fue encontrado muerto el fiscal de la justicia argentina, Alberto Nisman. Y en gran medida, los hitos de este caso que se han dado a conocer a través de las redes sociales han jugado un rol relevante.

La noticia la dio a conocer el periodista argentino Daniel Pachter a través de su cuenta de Twitter, mucho antes que otros medios, a través de dos tuiteos: el primero, a las 23:35 horas del 18 de enero:

Y el segundo, a las 00:08 del 19 del mismo mes:

Luego de todas las reacciones esperables en medios de comunicación y redes sociales frente a la muerte del fiscal –que al día siguiente de su muerte mostraría su investigación de 10 años sobre el atentado a la AMIA–, la Presidenta de la República Argentina, Cristina Kirchner, a las 20:34 horas del día lunes 19 de enero, a través de su cuenta de Facebook, realizó una larga “reflexión” sobre el caso, donde involucró a innumerables actores al debate, desde su experiencia personal, hasta el rol de los medios de comunicación, específicamente del Diario Clarín, incluyendo hasta portadas del medio en su posteo.

Facebook Cristina Kirchner

Lo primera que me llama la atención es que los comentarios o los “me gusta” a la publicación no fueron tan altos. Definitivamente, la conversación sobre el caso no se centró ahí y lo mismo sucedió con los tuiteos de Pachter, que tampoco tuvieron una difusión infinita. Lo segundo, es el uso que le da la Presidenta a Facebook, como un elemento de difusión e influencia política.

Podríamos hablar largamente de la pertinencia del contenido de los mensajes y el cómo emite sus juicios, la presidenta, juicios que a primera vista parecen irresponsables y subjetivos, para la primera autoridad de una nación. Un tercer punto, que ya comienza a rayar en la teoría de la conspiración, es si acaso la seguidilla de posteos de la Presidenta en redes sociales, corresponden a un “desahogo natural” o a un plan de “influencia en la opinión pública” y en los poderes del Estado más complejos.

Esta confusa trama de espías y terrorismo internacional, que más se parece al guión de House of Cards que a la realidad de un país, tiene como actor principal a las redes sociales.

Vemos la influencia, la velocidad en que se permea la opinión pública o como todos toman partido o convocan marchas desde las redes. Han puesto en la palestra a una presidenta que, insisto, aún no sabemos si ha hablado por “incontinencia verbal” o si han sido razones políticas por las que ha tratado de conducir la discusión desde su perfil en Facebook.

Después de ese primer posteo, que surgió originalmente desde Facebook, los siguientes mensajes fueron replicados o publicados al mismo tiempo desde el sitio de la Presidenta a Facebook, lo que intuye una planificación y coordinación mayor de sus palabras y juicios.

En paralelo a todo esto, aparece un tercer actor junto a Kirchner y Pachter. Se trata de la cuenta oficial del Palacio de Gobierno en Twitter, la Casa Rosada. Esta cuenta, cuyo contenido editorial, a mi juicio, dista mucho de ser una cuenta que difunde la agenda de un gobierno, sus políticas públicas y actividades, se ha convertido en otro ente opinante de un caso que debería quedarse radicado exclusivamente dentro del Poder Judicial.

Pero hay más. Lo que parece aún más grave es la publicación, desde dicha cuenta, del itinerario del viaje de Patcham, extraído desde Aerolíneas Argentinas. Las preguntas son válidas: ¿quién maneja la cuenta? ¿cuál es la intencionalidad política de publicar antecedentes personales del periodista? Y en definitiva, ¿qué busca la cuenta oficial de una casa de gobierno, al difundir el ticket aéreo de un periodista que dice escapar del país, pues es objeto de una persecución política?

La respuesta de Jorge Capitanich, Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación es, por decirlo menos, peculiar. En conferencia de prensa dijo: “Si un periodista dice que se siente amenazado, es importante publicar su paradero.

Una semana después de la muerte de Nisman, el 26 de Enero, la Presidenta Kirchner realizó una cadena nacional, en donde en más de una hora entregó más detalles, historias y opiniones sobre el hecho. ¿Qué estamos presenciando entonces? ¿El legítimo derecho de una autoridad de dirigirse a sus ciudadanos de una manera directa y sin intermediarios? ¿O más bien estamos frente a un uso poco prudente de las redes sociales como elemento de propaganda y incidencia política?

A mi juicio, es complejo que las redes sociales oficiales de un Estado se utilicen como medios de desinformación, intervención en otros poderes del Estado (como el Judicial), o lo que parece más peligroso el intento de intimidación de voces opinantes, como periodistas o medios de comunicación.

El caso de Nisman es bastante complejo e involucra demasiadas aristas, en las cuales son las redes sociales el medio desde donde se esta generando una discusión, que parece ser más veloz y con juicios más concluyentes, pero no más ciertos, sobre la evolución del caso.

Hay Mujeres constituye su primer directorio

Hay Mujeres

Fue tras la ENADE de 2011 que la cientista política, María de los Ángeles Fernández (en la foto), decidió pasar a la ofensiva: en un año marcado por las movilizaciones sociales, el foro no convocó a ninguna mujer para exponer.

Fue la chispa que dio origen a la iniciativa Hay Mujeres, dedicada a visibilizar a las mujeres especialistas en distintas áreas de la actualidad en los medios de comunicación, foros y otras instancias. Apoyada por el gobierno de Noruega -que tiene como uno de los propósitos de su política exterior, el fomentar la igualdad de género-, Hay Mujeres creó una plataforma virtual (www.haymujeres.cl) y el martes pasado constituyó oficialmente su directorio, con Fernández como presidenta.

Su vicepresidenta es la periodista Paula Escobar, editora de Revistas de El Mercurio y Premio Lenka Franulic 2014. Su secretario es Pablo Matamoros, ex encargado de estrategia digital del gobierno de Sebastián Piñera; y su tesorero es Cristián Leporati, director de la Escuela de Publicidad de la UDP. En la reunión manifestaron su preocupación por la ausencia femenina en el pasado Chile Day, organizado en Londres.

El día Martes 18 de diciembre se realizó la constitución formal de Hay Mujeres como corporación. Ha sido un proceso interesante y liderado por María de los Ángeles Fernández, del cual he tenido el honor de ser parte.

Elecciones Municipales limeñas y redes sociales

El Comercio

La pregunta es siempre la misma, ¿influyen real y efectivamente internet y las redes sociales en los cambios sociales y particularmente en los procesos electorales?. En ciudades como Lima, en donde la penetración de internet alcanza el 44%, ¿Podemos considerar a la red como un elemento de decisión relevante a la hora de votar?.

Es preciso sopesar, si existe una posibilidad cierta que internet se transforme en un elemento catalizador de cambios o revoluciones políticas es lo que debemos tener en cuenta. Lo hemos visto en los últimos años, desde la revolución verde iraní, pasando por Occupy Wallstreet, las manifestaciones en el norte de África o los recientes disturbios en la ciudad Ferguson, Estados Unidos. En cada uno de estos casos, hemos visto como la red o en específico twitter, apoya o media en estos cambios.

Podemos ver en la tecnología, primero una herramienta que hace mucho más dinámica la organización de los ciudadanos, y segundo un elemento que democratiza y hace más horizontal la comunicación y que permite una relación más rápida y sin intermediarios con el poder político. La red se ha transformado más que en un elemento de movilización, en una herramienta de congregación de criterios e influencia.

Para la campaña digital del Presidente Piñera, la cual tuve el honor de dirigir; nuestro principal elemento diferenciador fue el entender que en la red la información no se puede controlar, que no es un “bien”, sino que es un espacio de colaboración distribuído. Muchos políticos aún hoy, creen que pueden esconder cosas o cambiar realidades desde los periódicos. Piñera, siempre ha apoyado el uso de nuevos medios, lo demuestra el que en 2008 haya destinado tiempo y recursos a un equipo digital.

Recuerdo una vez, en una reunión de evaluación de la campaña digital, quien era en ese momento el candidato Piñera, me preguntó porque no llegaba a todo el país con la misma velocidad su sitio web, le respondí con tecnicismos y su respuesta fue que debía hacer todo lo posible, para que en todo el territorio pudiesen acceder con la misma velocidad a los contenidos que su sitio mostraba. En ese momento, me dí cuenta, que él consideraba a la red como un elemento de comunicación política, tan importante como puede ser un “puerta a puerta” o el hacer giras por el país.

¿Qué consejos se le puede entregar a los candidatos?, creo que el principal es que asuman que con internet pueden contar con un canal de difusión política propio, en donde pueden desplegar sus ideas y no necesitan competir en el espacio con otros candidatos. Es importante profesionalizar el uso de las herramientas digitales en campañas, con estas se puede llegar de manera económica a muchos segmentos de la población.

En el panorama municipal limeño, vemos a la alcaldesa Villaran, quién inauguró su cuenta en abril de 2010 y sus casi 300 mil seguidores, sin competencia alguna y con un manejo natural de su cuenta. En el otro extremo esta Castañeda, quien no usa la red social y utiliza la cuenta de su partido, que tiene menos de 1000 seguidores.

Si seguimos los números de twitter, a lo mejor ni elección tendríamos que hacer, el triunfo de la alcaldesa sería arrollador, pero hasta ahora las encuestas dicen otra cosa.

La red sirve como un termómetro, pero claramente falta mucho para que lo que sucede ahí sea un correlato de lo que ocurre en la calle.

* Esta columna fue publicada el domingo 31 de Agosto en El Comercio de Perú. La versión publicada esta editada, este es el texto original.

Propaganda

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Hace un par de días se estrenó Propaganda (www.propagandalapelicula.com), un documental sobre la campaña presidencial del 2013.

El documental es un gran registro del devenir de las peculiares campaña del año, en donde había una candidata virtualmente ganadora, la centro-derecha con tres candidatos en un año y un variopinto set de candidatos menores, entre ellos uno con un peligroso populismo, que en total sumaban nueve. Además de ser la primera elección nacional con voto voluntarios. Por lo cual el panorama era bastante diverso y con pocas posibilidades de pronósticos serios.

Más que una crítica política, propaganda es un cuestionamiento a la manera en que los candidatos enfrentan la necesidad de mostrarse a sus audiencias, con una comunicación o más bien publicidad masiva, sucia y poco segmentada. En donde poco o nada queda de mensaje y se busca saturar a la población con imágenes y frases repetidas.

Experiencias como la campaña de Piñera el 2009, la senatorial de Francisco Chahuán, la de Giorgio Jackson el 2013 o las clásicas ya tres campañas de Obama (primarias y dos presidenciales), muestran que en distintas escalas es posible hacer un uso racional, profesional y segmentado de los recursos y mensajes.

Entendiendo que la segmentación de los discursos, pueden tornarse un factor decisivo a la hora de lograr un engagement con los eventuales electores.

El problema es, ¿Cual es el costo por contacto y la efectividad real de esta segmentación?, en el amplio sentido de la palabra, desde los recursos económicos y/o humanos, para lograr que gran volumen de ciudadanos reciban un mensaje y sean proclives a votar por determinada persona o sector.

Claramente los resultados de las elecciones, no dependen sólo de cuán profesionales o no sean las campañas, existen factores atmosféricos que influyen fuertemente en la decisión electoral de las personas. Pero sí, la campaña y la manera de enfrentar territorialmente

Propaganda, es una invitación a abrir un debate sobre cual es realmente el impacto real de las campañas masivas, que terminan siendo iguales a una campaña de un jabón, y la falta de mensajes segmentados y creíbles en las campañas que se vienen.

A ratos la gran mayoría de las campañas políticas terminan siendo como esto:

Cambio de Mando Digital

¿Quien es el dueño de las cuentas de redes sociales de las instituciones públicas?, ¿quien es el propietario  de los perfiles en Facebook o Twitter o los vídeos publicados en Youtube de un ministerio o servicio del Estado?.

Estamos a poco mas de un mes del cambio de administración y poco o nada se ha discutido al respecto. En el mundo, tampoco existe mucha literatura sobre el como traspasar ordenadamente las cuentas de una gobierno a otro.

¿Son un bien público los contenidos publicados en redes sociales?, ¿son estos propios de un gobierno o son de propiedad del Estado dichos contenidos?

Algunos pueden pensar que esta discusión es trivial, mal que mal él borrar una cuenta o su contenido en redes sociales es algo simple y cualquiera puede hacerlo. Pero a mi juicio este tema debe ser tomada en serio, creo que es relevante el buscar un protocolo de traspaso ordenado del contenido y propiedad de redes sociales gubernamentales.

Son hoy las redes sociales un medio eficiente para la difusión y sociabilización de políticas públicas y definiciones políticas, por lo cual parece importante mantener cierta continuidad y coherencia en su uso y gestión.

Por todo esto, creo que es importante considerar:

  • Deben ser entregadas las claves de las cuentas gubernamentales a la nueva administración.
  • Ha de existir un compromiso de los nuevos usuarios de mantener el carácter gubernamental de dichas cuentas.
  • El contenido publicado por la administración anterior no deberían ser borrados.
  • Los nuevos usuarios pueden disponer a discreción y de acuerdo a sus criterios la personalización y formas de usos de las redes entregadas.
  • En la medida que la red social lo permita, los contenidos generados han de licenciarse bajo Creative Commons.

Sobre los contenidos de los sitios, existe una normativa que garantiza y obliga su almacenamiento, no así su disposición en la red, por lo cual  creo que esto queda a criterio de los administradores de los sitios. Es una decisión política, que a mi juicio debe tomar la administración entrante.

¿Qué hicimos el 2010?

Hace cuatro años cuando asumimos el gobierno, la tecnología y la penetración del uso de internet y redes sociales era muy baja, y mas que destacar el activo uso de estos medios en la administración del presidente Piñera, creo que existen algunas experiencias que sería interesante destacar y compartir:

  •  Se invitó y asesoró a las autoridades y reparticiones públicas en el uso de las redes sociales.
  • Tendimos al uso de cms (content management system) opensource y no de cms privativos.
  • Creamos y distribuímos plantillas gratuitas para todo aquel que quisiera usarlas (en HTML y para WordPress)
  • La mayor cantidad de contenido fue licenciado bajo Creative Commons.
  • Tratamos de adherir a estándares (W3C)

Con todo esto, creo que los principales problemas que se pueden presentar a la hora de establecer políticas para la creación de sitios de gobierno son:

Usar cms privativos. Recuerdo que cuando llegamos al gobierno era generalizada la costumbre de contratar a dos o tres empresas que poseían cms propios las cuales, por una razón que aún no término de comprender eran propietarias del contenido y no permitían que lo usuarios pudieran hacer cambios ágiles y hasta embeber un video o cambiar un banner era un “desarrollo” que tenía que ser cuantificado en horas de hombre y valorizado. Estoy hacia que los sitios de gobiernos fuesen elefantes blancos que no podían reaccionar oportunamente a los cambios.

La responsabilidad de la comunicación dígital y la gestión de los sitios debe recaer en los equipos de comunicaciones y no en Informatica. Hoy por hoy la tecnología  es un commodity y la velocidad de los cambios requieren que estos sean rápidos, una buena plantilla de WordPress, Drupal o Joomla permite realizar cambios rápidos en los portales (como agregar un streaming de video o un banner).

Informatica debe colaborar en esto, dando soporte de tecnología y seguridad, pero no siendo quien decide el devenir de los portales de gobierno.

Lo que faltó en esta administración, fue el contar con herramientas de coordinación eficientes, que permitieran realizar acciones digitales coordinadas a lo largo de todo el gobierno, ojalá esta institucionalidad de una suerte de “Agencia Digital Gubernamental”, sea una oportunidad que recoja la administración que asume en marzo.